«Yo hoy quería estar aquí, me apetecía», ha afirmado el cómico, actor y payaso Pepe Viyuela, ganador del Premio Goya, del Premio Ondas y del Premio, así como Galardón Riojano de las Artes y la Cultura.
Viyuela ha participado en el 30.º Aniversario de Ayuda Social Universitaria (ASUR), la oengé dedicada a promocionar el voluntariado universitario que preside Carlos Villar Flor, catedrático de Literatura Inglesa, desde su fundación en 1996.
El acto ha reunido –en el Aula Magna del Edificio Quintiliano– a algunas de las personas que han colaborado con los programas de voluntariado de ASUR durante estos 30 años, así como a la vicerrectora de Formación Permanente y Extensión Universitaria, Cristina Flores Moreno; el presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán; la presidenta del Parlamento regional, Marta Fernández Cornago; y el alcalde de Logroño, Conrado Escobar.
Pepe Viyuela ha dicho, antes de comenzar el acto, que «voy a celebrar el trigésimo aniversario de esta de esta oenegé con mi presencia, quiero manifestar mi abrazo y mi deseo de que siga adelante otros 30 y otros 100 años», ya que considera que ASUR tiene un «recorrido suficientemente amplio que merece atención».
En este sentido, se ha referido al recorrido que ASUR ha llevado a cabo «prácticamente en paralelo» con Payasos Sin Fronteras, oenegé que ha presidido, «y que me ha ayudado a entender muchas cosas, a poner los pies en la tierra y a no dejarme llevar por cantos de sirena».
En definitiva, ha indicado que la labor que desempeña ASUR, promoviendo el voluntariado universitario, «me reconforta al ver que los jóvenes apuestan por hacer cosas de manera altruista».
El catedrático Caros Villar Flor ha explicado cómo en 1996, cuando fundó ASUR, «la UR era una universidad pequeña, que daba sus primeros pasos y no había un servicio de voluntariado», motivo por el que «pensamos que podía ser un complemento interesante crear una asociación que aglutinara esas ganas de prestar servicios de voluntariado, reclutarlos, formarles y acompañarles».
En este sentido, ha puesto el ejemplo de «historias muy bonitas», como la de una «niña de familia inmigrante, disléxica, que fue beneficiaria de los programas de apoyo escolar de ASUR y que gracias al apoyo de los voluntarios y los monitores salió adelante, estudió en la Universidad y ahora es maestra».
Por su parte, Susana Erdozain Belzunce, voluntaria de los primeros años, ha explicado cómo mientras estudiaba Magisterio se interesó por la labor de ASUR y cómo, además de prestar su apoyo, los mismos niños a los que ayudaba le «enseñaron humildad a la vez que ellos ganaban en autoestima» cuando, tras dar las instrucciones a un grupo para hacer unos trabajos manuales, vio que «un niño había hecho la caja mejor que la mía».
Finalmente, Maider Fernández, que estudia Trabajo Social y actualmente colabora con ASUR, ha explicado cómo ha empezado dando clases de español a madres inmigrantes, «ahora estoy con los críos y es súper enriquecedor. Cuando terminamos el curso acabé llorando», ha dicho.
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