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Tesis sobre el trabajo en Logroño en la época de la peste
Sara Bustos Torres obtiene el título de doctora por la UR

8 de julio de 2013
Sara Bustos Torres obtiene el título de doctora con una tesis sobre el trabajo y los trabajadores en Logroño entre la peste y la gran crisis castellana.

Sara Bustos Torres ha obtenido el título de doctora por la Universidad de La Rioja tras la defensa de su tesis titulada El trabajo y los trabajadores en Logroño entre la peste y la gran crisis castellana, y que ha dirigido José Luis Gómez Urdáñez, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de La Rioja.

Logroño era en el siglo XVI un importante centro comercial en la ruta que unía el Reino de Castilla con los puertos vascos y el reino de Navarra. El puente del Ebro y la aduana favorecieron el enriquecimiento de las familias de mercaderes -muchos de ellos, conversos- que se harán con el control de la ciudad en el siglo XVII tras emparentar con las familias hidalgas más poderosas de Logroño.

Su imbricación en las redes comerciales, conectadas a través de arrieros, permitió invertir en el negocio del vino el capital obtenido del comercio de lanas y tejidos, entre otros productos que nutrían las rutas castellanas hasta Flandes. Así pues, el vino como objetivo inversor fue ya un elemento diferenciador con Castilla en el comienzo y lo será también cuando llegue la crisis tras la epidemia de peste en 1599.

El siglo XVI había supuesto para la ciudad de Logroño un período de expansión urbana y de concentración de la riqueza. La ciudad creció y se dotó de casas singulares y modernas en los barrios nuevos que se abrían en torno a la plaza del Mercado, palacio del obispo, ayuntamiento y, en fin, la calle de la Herventia (Portales); se amplía La Redonda, se remodela el Puente del Ebro y se recompone la muralla.

Logroño fue la ciudad próspera que atraía, tanto a artesanos, trabajadores y mercaderes, como a instituciones, incluyendo el célebre tribunal de Logroño, que se trasladó desde Calahorra en 1570. La riqueza también propició la llegada de nuevas órdenes religiosas: durante este siglo se fundaron los conventos de las franciscanas, las agustinas y los jesuitas, cuya presencia fue demandada y favorecida por las familias más ricas de la ciudad.

El rico mercader Juan de Enciso apoyó la fundación del convento de la Madre de Dios para mostrar su riqueza y colocar a sus tres hijas. La presencia de la Compañía, con la creación del colegio, vino a satisfacer la demanda de las familias hidalgas y burguesas que pretendían enviar a sus hijos a la universidad, una forma de elevación social, pero también el medio de alcanzar un puesto en las instituciones de la monarquía y aquilatar el ennoblecimiento.

El dinero del comercio y la expansión del cultivo de la vid atrajeron a nuevos pobladores, trabajadores y artesanos: canteros, escultores, pintores, plateros o vidrieros fueron necesarios para las nuevas obras en las iglesias y las viviendas; los sastres y zapateros para la demanda de la población, etc.

Sin embargo, el siglo XVII supondrá el final de esa prosperidad y el inicio de un período de crisis económica que terminó por desplazar la riqueza del comercio y la fabricación de bienes hacia el mundo agrario, en lo que Logroño al menos pudo distinguirse manteniendo la producción de vino y su comercialización por la rutas tradicionales hasta los mercados vascos, menos castigados por la crisis a causa del cultivo del maíz.

Los mercaderes de tejidos europeos, hierro vasco, aceite de ballena y pescado radicados en Logroño aún se mantuvieron en el negocio, pero los maestros artesanos sufrirán en mayor medida por depender de la demanda local. Esta se redujo debido a la pérdida de población provocada por la peste de 1599 y a la asfixia que sufrirán los habitantes de una ciudad fuertemente endeudada por culpa de la mala gestión y el fraude cometido por las autoridades municipales (lo que provocó la intervención de los funcionarios de Hacienda de Burgos).

Las grandes familias terminarán por apoderarse del concejo en 1630 gracias al apoyo de la Corona, que prefería la estabilidad y el dinero con el que los poderosos compraron los regimientos, y al corregidor, que fue su brazo ejecutor.

comunicacion@adm.unirioja.es


Sara Bustos Torres.
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