«Uno de los principales problemas que ahora se da mucho en redes sociales es que se frivoliza», asegura Damián Alcolea, quien ha intervenido en la VI Semana de la Ciencia y la Innovación en La Rioja con la charla titulada ‘¿Por qué es urgente humanizar la atención a la salud mental?’.
En ella ha compartido su experiencia con el TOC, que padece desde los 13 años, y del que considera que uno de los «principales problemas» es que se frivoliza, en general, con «las enfermedades mentales» y, en particular, con el Trastorno Obsesivo–Compulsivo.
«Vemos cómo mucha gente dice: “Soy muy TOC porque me gusta ordenar los libros por colores” y no, eso no es TOC. El TOC es otra cosa», asegura Alcolea.
El Trastorno Obsesivo–Compulsivo es una afección de salud mental en la que una persona tiene pensamientos incontrolables y recurrentes y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una de las veinte enfermedades más incapacitantes del mundo, así como entre las cinco psiquiátricas más comunes.
Otro problema en torno al TOC, según Damián Alcolea, es «que se criminaliza a las personas con enfermedad mental. Lo vemos muy a menudo en los titulares de prensa que se sigue relacionando los delitos con la enfermedad mental».
«Lo que hay que hacer es escuchar y hacer sentir a la persona que no está sola, hacer sentir que tiene una red de apoyo»
Y, por último, el «reduccionismo», para lo que ha puesto su ejemplo, cuando en 2018 estuvo en el Congreso de los Diputados contando su experiencia «y cuando salí de aquella jornada en la que había explicado yo tengo enfermedad mental, pero no soy un enfermo mental, los titulares decían “El enfermo mental que ha hecho llorar a la reina”, “El enfermo mental que ha emocionado el Congreso”, etc.».
En este sentido ha señalado que «la sociedad tiene que hacer ese trabajo de mirarse a sí misma y de cambiar la forma en la que miramos a la enfermedad mental».
Por otro lado, recuerda que «España tiene 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, cuando la media de europea es más de 18».
Y, finalmente, «ponemos mucha atención en lo que le diríamos a las personas con enfermedad mental, pero no ponemos suficiente atención en escuchar a la persona de verdad, en validar su sufrimiento, en validar su dolor».
En este sentido, cree que podemos pensar que «hay una frase mágica que decir a la persona, pero lo que realmente nos hace sentir mejor cuando tenemos malestar psíquico es la experiencia de sentirnos escuchados y la experiencia de la conexión».
Por tanto, «lo que hay que hacer, en mi opinión, es escuchar y hacer sentir a la persona que no está sola, hacer sentir que tiene una red de apoyo y que y que hay una luz y que hay un camino para salir de esa situación».
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