La degradación de la capa de ozono por las actividades humanas ha sido un motivo de continua preocupación desde mediados de los 80 cuando se descubrió el agujero de ozono sobre la zona antártica, aunque también en latitudes medias como las nuestras el grosor ha descendido un 3% de media.
La degradación de esta capa tiene efectos muy importantes sobre los seres vivos, ya que la ozonosfera filtra la radiación solar impidiendo que los rayos ultravioleta más energéticos (sobre todo los UV-B) lleguen a la superficie. Una disminución de un 1% de la capa de ozono provoca aumentos de hasta un 4% en la cantidad de UV-B que llega a la superficie.
Los efectos de este incremento de radiación ultravioleta son dañinos para la mayoría de los seres vivos, incluyendo al hombre dónde están asociados a la aparición de cáncer de piel o cataratas. Dentro de las plantas, la radiación UV causa que crezcan menos y cambios en la fisiología y su desarrollo, lo que llevaría a disminuir la producción mundial de algunos cultivos.
Los musgos son un grupo de plantas muy antiguo que se caracteriza por no tener tejidos conductores ni otras estructuras más complejas típicas en otras plantas. Esta sencillez hace que sean muy sensibles a los cambios del entorno, lo que los convierte en excelentes indicadores de la salud de los ecosistemas. Algunos de ellos se emplean incluso comercialmente para la detección de algunos contaminantes.
En su investigación doctoral Saúl Otero ha profundizado en el conocimiento sobre la fisiología de los musgos y su posible aplicación como indicadores de radiación UV, para lo cual ha realizado experimentos en laboratorio en los que se ha evaluado la respuesta a la radiación UV de diferentes especies de musgo así como los efectos que otros factores, como la presencia de otros contaminantes o la cantidad de nutrientes, tienen sobre esta respuesta.
EXPERIMENTOS EN USHUAIA Y FINLANDIA
El doctor Otero Labarta desarrolló una estancia investigadora en 2006 en Ushuaia (Tierra de Fuego, Argentina) durante la cual pudo evaluar la capacidad de protección ante la radiación UV que tienen los musgos de esa zona, directamente expuesta al agujero de ozono. Ushuaia es la ciudad más austral del mundo, un lugar único de interés científico debido a que el agujero de ozono antártico pasa por encima de esa zona una vez cada quince días provocando un aumento puntual de la cantidad de radiación UV incidente.
Otro experimento ha consistido en estudiar cómo cambian distintas poblaciones de musgos de montaña a lo largo de un periodo de más de 3 años para averiguar si alguno de esos cambios se puede emplear como indicador del nivel de radiación UV.
También se realizó un trabajo en Finlandia en el que se emplearon muestras de herbario de musgo (algunas tan antiguas como 1850) para intentar reconstruir los niveles de radiación UV que había en el momento en que fueron recogidas.
El campo del empleo de musgos como indicadores del nivel de radiación UV ofrece por el momento resultados prometedores que han quedado plasmados en diferentes artículos en revistas internacionales y aportaciones a congresos científicos.
En septiembre de 2006 Saúl Otero fue premiado por la Asociación Española de Limnología por un trabajo su trabajo presentado en el XII Congreso de la Asociación Española de Limnología.