Quirós pronunció en la Universidad de La Rioja (UR) una conferencia denominada «Los Decretos de Grado y Posgrado. El Catálogo de nuevos títulos en el contexto europeo», con el objetivo de informar a la comunidad universitaria riojana de los cambios que marcan los decretos aprobados recientemente para adaptar a España al Espacio Europeo de Educación Superior.
Estos cambios supondrán, principalmente, que todas las titulaciones pasan a denominarse estudios «de grado», en lugar de diplomaturas y licenciaturas; y, además, se crean los estudios de posgrado o máster, impartidos por las universidades públicas, explicó a EFE Quirós.
Añadió que, a tenor de estas novedades, «hay otras cosas que deben cambiar, como la forma en la que pensamos en la docencia», que, según dijo, es «un modelo que ha funcionado bien, ha servido para que nivel científico de España crezca, pero no se adapta a realidad actual de estudiantes».
«Hay que pensar en qué hacen los estudiantes porque, quizá, no trabajan lo que debieran y nosotros les exigimos más y, así, suceden cosas como que carreras de cuatro años se terminen habitualmente en siete», dijo.
En su opinión, «en gran medida, ese es un problema del sistema porque los estudiantes no son malos, pero la universidad mantiene una forma de hacer las cosas pensada en los sesenta y sesenta y encaminada a formar a poca gente que luego fuesen investigadores».
«Ese no es el modelo actual ni por el número de universidades ni por el de estudiantes, que han crecido en ambos casos, y eso es bueno para el país, pero hay que mejorar el modelo», subrayó.
Por ello, dijo, a los profesores universitarios se les reclamará que «presten atención más continua a lo que hacen sus estudiantes», con lo que «no valdrá explicar unos contenidos, hacer un examen a los cuatro meses y pensar que han aprobado pocos alumnos» porque «si sucede eso, hay que poner los medios para evitarlo antes».
Además, afirmó, «el grado debe ser una enseñanza general enfocada al mercado de trabajo, en un sentido amplio, no para cambiar año a año los contenidos, según lo que necesiten las empresas locales, pero sí para que el estudiante pueda enfrentarse a una vida laboral porque ahora, en gran medida, se les prepara para seguir estudiando».
También indicó que «los estudios de posgrado no se plantean como una fórmula de mejorar la financiación de las universidades, pero si a las comunidades autónomas les preocupa que esos estudios salgan bien, tendrán que hacer un esfuerzo», dentro de un contexto general en el que «la universidad española no está bien financiada», admitió.