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ANTONIO LUQUE CASTRO

Universidad Autónoma de Madrid

Sobre la sintaxis histórica de las predicaciones reflexivas indirectas

Sintaxis / Sintax

El objetivo de mi comunicación es abundar en el origen latino de predicaciones españolas como Juan se mojó las manos o Miguel se puso la camisa. Me propongo demostrar, en una línea de estudio en la que ya he abundado en otros trabajos, que el cambio lingüístico que, aparentemente, desplazó las formas de dativo como sibi o nobis por sus correlatos románicos de acusativo se o nos no remite necesariamente a un simple cambio de paradigma sino a contextos sintácticos específicos. En efecto, la presencia de formas de acusativo parece estar motivada etimológicamente, pues en latín verbos como induere o implere pueden desarrollar su estructura argumental de dos formas, tanto si se trata de una predicación reflexiva como si no. En un caso, el receptor del evento aparece en acusativo y el medio con que se ejecuta o se cumple aquél aparece en ablativo, de valor instrumental (induere) o separativo (implere). Se induit tunica (“Se vistió con una túnica”). En la otra construcción, el receptor del evento aparece en dativo y el medio aparece en acusativo: Sibi induit tunicam.

En mi comunicación intentaré dar cuenta de que la construcción que ha dejado rastros en nuestra lengua no es la segunda, sino la primera, de manera que un análisis histórico que llegue hasta el latín deberá dar cuenta de las actuales formas de dativo me, te, nos os y se como formas de acusativo. Este hecho ratifica y amplía la hipótesis (Lapesa, 1964) de que la reducción del sistema de casos latino no fue en absoluto unilateral, desde el caso acusativo o el presunto ‘caso universal’ del latín vulgar. Muy por el contrario, hay que tomar en cuenta los vestigios semánticos (aunque alguno queda formal) del caso ablativo a la hora de comprender ciertos fenómenos. Así por ejemplo, la presencia de las llamadas «alternancias de antipasiva» (Sergio Bogard, 1994) en español (Miguel se cambió la camisa/ Miguel se cambió de camisa; Miguel se mojó la frente/ Miguel se mojó en la frente), probables índices de ergatividad en los romances. También la relación de ello con la pertenencia de algunos de estos predicados (pero no de todos, cfr. vestir) a la clase de predicados que la tipología llama ‘lábiles’ (Plank, 1979, entre otros), esto es, a la clase de aquellos predicados que pueden recibir una lectura agentiva (…deliberadamente) o no (…accidentalmente), y que son característicos de las lenguas inactivas.




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Última modificación: 04-04-2006 12:00
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