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El viernes 6 con motivo del Día de la Mujer Trabajadora
El CILAP organiza una Jornada sobre Lenguaje y Género
4 de marzo de 2009
El Centro de Investigación de Lenguas Aplicadas celebra este viernes 6 de marzo una Jornada sobre Lenguaje y Género con motivo del Día de la Mujer Trabajadora.
En la sesión, cuatro ponentes hablarán de cuestiones como los sexolectos -o formas de hablar según el género-, las modificaciones de la Real Academia hechas en pro de la igualdad, así como el sexismo en el lenguaje.
Esta jornada, organizada por el Grupo de Investigación de Gramáticas Funcionales, es la primera actividad organizada por el Centro de Investigación de Lenguas Aplicadas (CILAP) de la Universidad de La Rioja. En ella los organizadores pretenden difundir los estudios sobre lenguaje y género.
La Jornadas de Lenguaje y Género 'Una reflexión sobre la gramática, el uso del lenguaje y la ideología' tiene lugar el viernes 6 de marzo, a partir de las 10.00 horas, en el Seminario del Edificio de Filología y se celebra coincidiendo con el Día de la Mujer Trabajadora, que se celebra el domingo 8.
Entre otros temas, abordarán los sexolectos -o formas de hablar según el género-, las modificaciones de la norma del español llevadas a cabo por la Real Academia en pro de una política de igualdad, así como las reacciones de aceptación o rechazo que éstas han producido; la invisibilidad o minimización del género por la norma lingüística, y, en general, se analizará la cuestión de la contribución del lenguaje a la no discriminación por razones de género.
Los organizadores estiman que al considerar las relaciones entre el lenguaje y las mujeres (más precisamente, entre la lengua y el género) hay que tener presentes las posibles perspectivas y objetivos del análisis.
Así, debe diferenciarse nítidamente entre el estudio y delimitación de feminolectos (conjunto de usos verbales empleados preferentemente por las mujeres) y la identificación del sexismo y el androcentrismo lingüísticos (discriminación verbal de género dirigida particularmente contra las mujeres).
Desde el punto de vista histórico el habla de la mujer ha sido objeto de un prejuicio androcéntrico -el carácter neutro o no marcado del comportamiento lingüístico del varón-, pero desde los años 70 del s.XX, los estudios lingüísticos que se nutren del pensamiento feminista han desmontado convenientemente ideas precientíficas tales como la tendencia de la mujer al parloteo, el chisme o la maledicencia, o su escasa aptitud para expresar un pensamiento complejo a través de un léxico especializado o de una sintaxis abundante en nexos de subordinación.
A su vez, la lingüística feminista ha generado diversos modelos explicativos para dar cuenta de las diferencias verbales entre mujeres y hombres. El paradigma de la dominación, por ejemplo, vincula las propiedades del habla de la mujer a la subordinación social que esta padece. Según esta interpretación, las mujeres se verían empujadas a un comportamiento verbal dubitativo y carente de asertividad debido a su posición de debilidad en el reparto social del poder. Por su parte, el modelo de la diferencia sostiene que hombres y mujeres pertenecen -de manera más o menos esencial o inamovible- a distintas subculturas caracterizadas por una producción simbólica particular, incluida la producción verbal. En este modo de entender las cosas, el habla de la mujer está necesitada de una revalorización social y no de una adaptación a los modelos masculinos, como se propone en ocasiones desde el paradigma de la dominación.
El estereotipo de género está originado en la creencia popular de que las mujeres hablan mucho más que los hombres. En cambio, un marcador de género es una unidad o comportamiento lingüísticos que, examinados científicamente, resulten de uso exclusivo o mayoritario por parte de las mujeres (o de los hombres). Así, la
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