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Firma junto a Lorenzo Cadarso la parte relativa a la Hª Moderna
Gómez Urdáñez, co-autor de la obra 'Historia de Castilla'
5 de enero de 2009
José Luis Gómez Urdáñez, catedrático de Historia Moderna de la la Universidad de La Rioja, es co-autor del libro ‘Historia de Castilla. De Atapuerca a Fuensaldaña’ (La Esfera de los libros, Madrid).
El libro ‘Historia de Castilla. De Atapuerca a Fuensladaña’ ha sido coordinado por Juan José García González, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Burgos. La obra está firmada por Juan José García (Antigüedad y Edad Media), Julio Aróstegui y Juan Andrés Blanco (Historia Contemporánea), así como por José Luis Gómez Urdáñez y Pedro Luis Lorenzo Cadarso, profesor de la Universidad de Extremadura, que en 320 páginas abordan desde la expansión del reino con los Reyes Católicos hasta la crisis de la Monarquía de Carlos IV, el 2 de mayo de 1808.
Los autores observan el mundo castellano desde la historia factual como guión, pero también se adentran en el mundo de las ideas políticas, la literatura o la religiosidad, para desentrañar el «ser de Castilla» que impregnó la vida de la monarquía hispánica desde la Edad Media y que dio lugar a un complejo político-social original, innovador y expansivo.
Así se explica la presencia del ímpetu castellano en todo el orbe en tiempos de Felipe II, la decadencia al ser vencido el idealismo por la cruda realidad de las naciones, o el fracaso final de un Régimen a pesar de que todavía fue capaz de reformarse en el siglo XVIII.
Hasta ahora, los historiadores nunca habían hecho una historia de Castilla, pues habitualmente se ha confundido con la de España: tal fue el impacto que el espíritu castellano produjo en la monarquía hispánica y en los pretendidos centralismos, hoy sometidos a revisión.
El libro demuestra lo extraño que resulta «un reino que se agotó en el siglo XVII, que creció menos en el XVIII, que no se benefició de la industrialización del XIX y que llegó exhausto al XX, minado por la despoblación y el atraso, haya producido tanto resentimiento en su periferia y en la vieja Corona de Aragón –explica Gómez Urdáñez-. Siempre invocando el centralismo castellano, la mayoría de las historias de las autonomías españolas reviven idealismos y parten de enfoques maniqueos sobre la Nueva Planta o el mantenimiento de los fueros vasconavarros, sin reparar en la realidad material y política de cada época, menos aún en la verdadera historia de Castilla, a la que también le creció, y en el corazón de su territorio, un ente extraño, absorbente y dominante: Madrid».
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